Este es el primer número de la Revista que se publica tras el fallecimiento del Dr. D. Antonio Viladot Pericé y quiero aprovechar la ocasión para dedicarle estas breves líneas.
No pretendo glosar su figura y su obra, pues plumas más autorizadas que la mía lo hacen en esta revista, pero quiero resaltar uno de los aspectos de su personalidad que más me impactó desde que lo conocí: me refiero a su sencillez.
Antonio Viladot Pericé, sin duda una de las figuras más importantes a nivel mundial en el campo de la Patología del Pie, destacó por su sencillez tanto en sus escritos científicos como en el trato personal con todos los que tuvimos el privilegio de conocerle o simplemente de haber hablado alguna vez con él. Siempre era asequible, estaba abierto al diálogo y atendía con gran cariño y afabilidad a todo el que se dirigía a él, aunque se tratara por ejemplo, de temas baladíes planteados por un médico residente que iniciaba su andadura por la especialidad.
En sus intervenciones en Congresos y reuniones científicas siempre lo hacía de forma constructiva, animando y elogiando a los más jóvenes y menos expertos. Cuando el ponente o conferenciante de turno vertía algún error en su exposición, Antonio Viladot puntualizaba las cosas de forma mesurada, sin dogmatismos, casi «de pasada», y sin poner jamás a nadie en ridículo.
Esta humildad y sencillez es para mí el matiz que marca la diferencia entre un gran científico y UN GRAN HOMBRE.
Jesús Martínez Villa