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Evaluación de un apósito posquirúrgico con active Leptospermum honey (ALH) en traumatología

Evaluation of a surgical dressing with active Leptospermum honey (ALH) in traumatology

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Resumen

Objetivos: describir y analizar el comportamiento clínico de un apósito posquirúrgico con active Leptospermum honey (ALH) en cirugía traumatológica. Evaluar el confort y la comodidad que supone para el paciente el uso de este apósito.

Material y métodos: estudio piloto experimental sin grupo control. N = 49. Pacientes intervenidos quirúrgicamente (cirugía limpia) de fracturas cerradas de huesos largos y pelvis. En quirófano se cubrió la herida con un apósito simple de gasa. A las 48 horas se procedió a la primera cura en la unidad de hospitalización, donde se aplicó el apósito a estudio. El apósito permaneció colocado en la herida hasta los 7 días poscirugía, cuando se llevó a cabo el primer control y cambio de apósito. El siguiente control fue a los 14 días poscirugía. Se tomaron muestras fotográficas en todos los puntos cronológicos de estudio.

Resultados: el promedio de curas en todo el proceso fue 2. El 86% de las heridas no presentaron complicaciones. El 98% de las heridas cicatrizaron. Presentó infección un 2%. Hubo un 12% de complicaciones menores en forma de maceración leve y reacción alérgica al adhesivo. El dolor en el cambio de apósito medido con la escala visual analógica fue de 0,5 puntos. La satisfacción global fue de 9,5 puntos.

Conclusiones: los apósitos posquirúrgicos con ALH deben ser una herramienta a tener en cuenta en el tratamiento de heridas quirúrgicas en traumatología por su resistencia y aislamiento, la escasa manipulación de la herida, su seguridad y la satisfacción que genera en el paciente.

Nivel de evidencia: IV.

Abstract

Objectives: to analyse a surgical dressing with active Leptospermum honey (ALH) in a trauma clinical setting. To evaluate comfort and patients satisfaction with this dressing.

Material and methods: experimental pilot study, no control group. Patients surgically treated (clean surgery) for closed fractures of the long bones and pelvis. The wound was covered with a simple gauze dressing in the operating theatre. After 48 hours, the first dressing under study was applied in the hospitalisation unit. The dressing remained in the wound until 7 days after surgery, when the first check and dressing change was carried out. The next control was 14 days post-surgery. Pictures were taken at all chronological points under study.

Results: average dressing changes during the whole process was 2. 86% of the wounds had no complications. 98% of the wounds healed. Infection: 2%. Minor complications like mild maceration and allergic reaction to adhesive: 12%. Pain in dressing changes visual analogue scale: 0.5 points. Global satisfaction: 9.5 points.

Conclusions: surgical dressings with ALH may be a tool to be considered in the treatment of surgical wounds in traumatology due to their resistance and isolation, low wound manipulation, safety and patient satisfaction.

Level of evidence: IV.

Artículo

Introducción

Cada año se realizan millones de procedimientos quirúrgicos traumatológicos en todo el mundo que generan heridas que cierran por primera intención. Las complicaciones de la herida quirúrgica pueden retrasar la cicatrización de la herida, aumentar las estancias hospitalarias e incrementar los costes del proceso. La infección del sitio quirúrgico (ISQ) en traumatología presenta una incidencia para cirugías primarias que oscila entre el 1 y el 5% según las instituciones y los procedimientos quirúrgicos(1,2). Otras complicaciones como las dehiscencias (1-3,6%)(3), flictenas (6-24%)(4), maceración o reacciones alérgicas pueden interferir negativamente en la evolución y la cicatrización de la herida(3).

Convivir con una herida genera un impacto en la persona que la padece que podemos minimizar favoreciendo la autonomía del paciente, la higiene y la seguridad mediante el control del riesgo(5).

Cada vez es más la literatura que apunta a que el uso de apósitos posquirúrgicos interactivos puede contribuir a minimizar las complicaciones de la herida quirúrgica y disminuir el impacto que genera la herida en la persona que la sufre.

Así, una revisión sistemática reciente objetiva que el uso de apósitos interactivos para el tratamiento de la herida quirúrgica reduce las complicaciones en esta (flictenas, dehiscencias, irritación), si bien no se demostró capacidad para reducir la ISQ(6). Las guías del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) aconsejan cubrir la herida quirúrgica con apósitos interactivos que permitan gestionar la temperatura y el exudado-sangrado de la herida(7). En el Documento del Segundo Consenso Internacional sobre Infecciones Musculoesqueléticas(8) se recomienda, con un nivel de evidencia moderado, el uso de apósitos oclusivos y/o impregnados con plata para reducir la tasa de complicaciones de la herida, la ISQ y la infección articular periprotésica (IAP) en comparación con los apósitos de gasa estándar, debiendo considerarse estos apósitos para su uso rutinario. La última revisión Cochrane sobre apósitos posquirúrgicos no evidencia una superioridad de un apósito sobre otro a la hora de prevenir la infección u otras complicaciones, si bien los autores recomiendan la elección del apósito basada en las preferencias del cirujano-paciente, así como de los costes(9).

En el último Encuentro Internacional de Cirujanos para la Elección de Apósitos en Heridas Quirúrgicas se llegó a la conclusión de que se debe promover la “cicatrización sin interrupciones” y evitar el cambio “ritual” del apósito, no habiendo necesidad de intervenir en la herida a menos que exista un motivo clínico concreto para hacerlo(10). Esto contrasta con la práctica tradicional habitual en la mayoría de los centros sanitarios de realizar la cura de la herida cada 48 horas de manera rutinaria.

Aunque el apósito posquirúrgico interactivo presenta un coste inicial más alto que el convencional, el menor número de curas, la disminución en el tiempo invertido por el personal sanitario y la disminución de complicaciones hacen de estos apósitos unas herramientas a tener en cuenta en términos de ahorro en costes sanitarios(11).

En el mercado podemos encontrar un amplio abanico de apósitos posquirúrgicos interactivos, entre ellos, de reciente aparición, se encuentra el apósito enriquecido con active Leptospermum honey (ALH) antimicrobiana (Medihoney® Surgical). Se trata de un apósito posquirúrgico transparente que permite visualizar y monitorizar la herida y que además es capaz de aislarla de agentes externos y gestionar el exudado/sangrado que produce, pudiendo dejarse colocado en la herida hasta 7 días. Característica singular son sus propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas aportadas por la miel de Manuka, cuyo principio activo, el leptosperin/metilglioxal, ha demostrado ser efectivo frente a un amplio número de microorganismos multirresistentes(12,13,14,15).

Si bien el uso de ALH para el tratamiento de heridas abiertas que cierran por segunda intención se encuentra avalado por la literatura(16), no hemos encontrado evidencias clínicas del uso de este apósito posquirúrgico con ALH en el campo de las heridas quirúrgicas en traumatología.

Objetivos

Describir y analizar el comportamiento clínico del apósito con ALH (Medihoney® Surgical) con la herida quirúrgica en cirugía traumatológica. Evaluar el confort y la comodidad que supone para el paciente el uso de este apósito.

Métodos

  • Diseño del estudio: estudio piloto experimental sin grupo control.
  • Tamaño muestral: se estableció un número de 50 pacientes. No se calculó el tamaño muestral, dada la naturaleza del estudio.
  • Participantes: pacientes intervenidos quirúrgicamente (cirugía limpia) de fracturas cerradas de huesos largos y pelvis.
  • Criterios de inclusión:

    – Pacientes mayores de 18 años que han sufrido un accidente laboral.

    – Aceptación y firma del consentimiento informado de inclusión en el estudio.
  • Criterios de exclusión:

    – Cirugía sucia. Fracturas abiertas.

    – Pacientes con antecedentes de alergias a esparadrapos o material adhesivo.
  • Selección de la muestra: asignación consecutiva a todos los pacientes que cumplan los criterios de inclusión.
  • Periodo cronológico: mayo de 2019 a mayo de 2021.

Todos los pacientes fueron intervenidos por el mismo equipo quirúrgico, compuesto por 3 cirujanos especialistas en cirugía ortopédica y traumatología. En el momento de programar la cirugía se propuso al paciente la inclusión en el estudio y la firma del consentimiento informado.

En el quirófano, una vez finalizado el acto quirúrgico y en condiciones de esterilidad, se cubrió la herida con un apósito simple de gasa. A las 48 horas, se procedió a la primera cura de la herida quirúrgica en la unidad de hospitalización, donde se aplicó el apósito a estudio Medihoney® Surgical. El apósito permaneció colocado en la herida hasta los 7 días poscirugía, excepto en el caso de aparecer alguna complicación o reacción adversa o deteriorarse el apósito de manera importante. A los 7 días poscirugía se procedió a la realización de una nueva cura y la valoración de la herida. Se citó de nuevo al paciente en las consultas externas a los 14 días poscirugía para la evaluación de la herida y la retirada de los puntos si lo precisaba. En este momento es cuando finaliza el seguimiento.

Forma de realizar la cura

En primer lugar, se retira el apósito convencional. Se limpia con suero fisiológico y gasas la herida. Después, se seca esta y la piel perilesional. Por último, se aplica el apósito a estudio.

El paciente pudo ducharse y realizar la higiene tantas veces como necesitó una vez puesto el apósito a estudio. Se instruyó al paciente para que, en el caso de deterioro o despegado del apósito, acudiera a su centro sanitario de referencia para cambiarlo.

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Se realizaron diferentes tomas fotográficas de la herida en cada momento cronológico del estudio (el día 2, el día 7 y el día 14 poscirugía), como se indica en la Figura 1. De esta forma, se pudieron documentar y evaluar con detalle los deterioros sufridos por el apósito y los cambios en la herida quirúrgica.

Se contemplaron como motivos para la salida del estudio: 

  • Decisión voluntaria del paciente.
  • Aparición de una reacción adversa. Se consideraron reacciones adversas:

    – La infección de la herida quirúrgica.

    – La alergia al apósito, bien sea a sus componentes o al adhesivo.

Variables

  • Generales: sexo, edad, antecedentes médicos, hábitos tóxicos, tipo de fractura y tratamiento.
  • De la herida/apósito:

    – Presencia de signos de infección. Se diagnosticó infección de la herida quirúrgica según la definición de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC)(17), con al menos uno de los siguientes signos o síntomas: drenaje purulento, dolor o sensibilidad, tumefacción localizada, enrojecimiento o calor, la incisión es abierta deliberadamente por el cirujano por sospecha de infección, existe un cultivo positivo si se toman muestras.

    – Presencia de signos de intolerancia al apósito: enrojecimiento, prurito, flictenas.

    – Maceración de la herida.

    – Deterioro del apósito: se ha despegado y ha perdido su adherencia.

    – Número de curas realizadas al final del proceso.
  • Satisfacción del paciente: dolor en los cambios de apósito según escala visual analógica (EVA), satisfacción global, número de veces que el paciente se duchó durante todo el seguimiento.
  • Costes: valoración de los costes teniendo en cuenta el precio del apósito y los materiales utilizados, así como el tiempo de enfermería empleado en realizar las curas, para cuantificar de manera estimada el gasto global del proceso de cura posquirúrgica.

Métodos estadísticos

Estadística descriptiva, con cálculo de medias y desviaciones estándar para las variables continuas, y porcentajes y rangos para las variables categoriales. Análisis estadístico con SPSS 15.0 utilizando el test no paramétrico U de Mann-Whitney para la comparación de las variables continuas y categoriales, y el de Chi-cuadrado para la comparación de las variables categoriales, con un grado de significación p < 0,05.

Resultados

Se estudiaron un total de 56 pacientes. En 7 casos, a pesar de finalizar el seguimiento, no se consiguió recopilar toda la iconografía, por lo que se desestimaron y se realizó el análisis final sobre 49 pacientes. De estos 49 pacientes, el 55% fueron mujeres y el 45% hombres, presentando una edad media de 46 ± 11 años (rango: 22-61). En la Tabla 1 pueden observarse los antecedentes patológicos de la muestra a estudio. La distribución de la localización de las fracturas fue: 39% peroné, 23% tibia, 10% radio, 8% húmero, 8% clavícula y 12% otros (fémur, cúbito, pelvis). El 96% de los pacientes fueron intervenidos con placa y tornillos; el 4% restante con clavo endomedular.

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En cuanto a las complicaciones de la herida quirúrgica al final del estudio (Figuras 2 y 3), el 14% presentó algún tipo de complicación frente al 86% que no presentó ninguna. Un paciente presentó dehiscencia e infección de la herida quirúrgica (2%), correspondiente a una fractura de húmero proximal intervenida con placa que requirió de desbridamiento y retención del implante. El 12% restante se corresponde con complicaciones menores: 2 pacientes presentaron intolerancia al metal de las grapas, 2 pacientes reacción leve de componente alérgico al adhesivo del apósito y otros 2 pacientes maceración de la herida que no implicó dehiscencia. En el control a los 7 días, únicamente un paciente presentó un cuadro leve eritematoso de componente alérgico al adhesivo del apósito que no requirió de la salida del estudio.

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Se permitió la ducha del paciente durante todo el seguimiento del estudio sin necesidad de utilizar dispositivos de aislamiento. En la Figura 4 puede observarse el comportamiento del apósito. En un caso hubo que hacer un cambio de apósito fuera del marcado en el protocolo por cubrir el apósito uno de los orificios de un fijador externo que, al presentar sangrado activo, hizo que el apósito se saturase precozmente. En el resto de los casos el apósito permaneció bien adherido a la herida manteniendo la estanqueidad de esta incluso en aquellos casos en los que se produjo algún grado de deterioro del reborde adhesivo.

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Al final de las 2 semanas de seguimiento del estudio se retiraron todos los puntos en 18 pacientes (36,7%), alternos en 22 (44,9%) y no se retiraron en 9 (18,4%) por decisión del cirujano hasta la tercera semana, dejándose la herida al aire o con un apósito simple. A las 3 semanas todas las heridas cicatrizaron excepto el caso del paciente infectado que requirió desbridamiento.

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En cuanto al dolor en los cambios de apósito, la media de puntuación en la EVA sobre 10 puntos fue de 0,5 ± 1 (rango: 0-5). La satisfacción global media referida en una escala del 0 al 10 fue de 9,5 ± 0,7 (rango: 8-10).

Estadísticamente, no se encontró influencia de la edad, el sexo y los antecedentes patológicos en la presencia de complicaciones en la herida quirúrgica (p < 0,05). No se halló significación estadística (p < 0,05) entre el número de veces que se duchó el paciente y el deterioro del apósito, así como tampoco entre la localización de la fractura y el deterioro del apósito.

Costes

Todos los casos, excepto uno que necesitó una cura extra por saturación del apósito, recibieron 2 curas durante todo el seguimiento. Teniendo en cuenta este último dato y que la cura tradicional se realiza habitualmente con una frecuencia de 48 horas, hemos realizado un estudio simulado de costes entre el método tradicional y el apósito posquirúrgico a estudio en caso de no complicación (Tabla 2). A todo esto hay que sumar la ganancia en tiempo para el personal sanitario, al disminuir la frecuencia de las curas, que puede destinarse a otras intervenciones.

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Discusión

El estudio que presentamos se encuadra dentro del cambio de paradigma que está aconteciendo en el cuidado de la herida quirúrgica, que implica manipular la herida lo menos posible, evitar el cambio “ritual” del apósito y mantenerlo el mayor tiempo posible para promover la cicatrización sin interrupciones(10). Hemos objetivado en nuestra investigación que las complicaciones no aparecen en los primeros 7 días, sino que, de aparecer, lo hacen mayormente entre los días 7 y 14. Estos resultados se correlacionan con otros similares mostrados en la literatura que avalan lo innecesario de revisar la herida rutinariamente, especialmente en los primeros días, que es cuando mayor riesgo de infectarse tiene(18). Creemos que poder visualizar la herida a través del apósito y monitorizarla puede favorecer la tranquilidad del cirujano o del clínico que trata la herida, evitando la tentación de hacer un cambio frecuente del apósito (Figura 5). La tasa de infección en nuestra serie, de un 2%, se encuentra dentro de las cifras reportadas en la literatura(18).

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El apósito evaluado ha demostrado ser resistente, sin que se vea influenciado ni por el número de duchas ni por la localización de la herida quirúrgica en nuestra muestra (Figura 6). Igualmente, el cálculo de costes estimado, la disminución del dolor en los cambios de apósitos y la satisfacción global del paciente redundan a favor de la elección de este tipo de apósitos a la hora de tratar la herida quirúrgica, lo que está en sintonía con las conclusiones de la última revisión Cochrane(9).

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El tamaño muestral bajo, la no existencia de un grupo control, la falta de aleatorización y el sesgo del observador, al no ser un estudio cegado, limitan nuestro estudio, que genera un nivel de evidencia IV. A pesar de ello, lo cierto es que a partir de esta investigación hemos podido generar nuevas preguntas para plantear futuras investigaciones.

Nos planteamos de cara al futuro la necesidad de aplicar este apósito en el quirófano y no a las 48 horas, como hemos hecho en este estudio. Es cierto que el mayor riesgo de infección de una herida se encuentra en los primeros 4 días(18), pero también es cierto que la herida sangra y a veces de manera abundante las primeras 48 horas, obligando en una gran parte de los casos al cambio de apósito. Planteamos la necesidad de hacer nuevas investigaciones aplicando el apósito en el quirófano, con la probabilidad de tener que cambiarlo por sangrado dentro de las primeras 48 horas, agravando así el capítulo de costes, pero minimizando la manipulación de la herida en aquellos casos en los que no sea preciso el cambio.

Como fortalezas de nuestra investigación, nos gustaría destacar la sistemática en la recogida de datos, así como la potente galería de imágenes generada que nos ha permitido revisar los casos en detalle. El uso de estos apósitos en cirugía traumatológica es una novedad relevante, pues no existen estudios clínicos similares en este campo que conozcamos.

Conclusiones

Consideramos, por todo lo expuesto, que los apósitos posquirúrgicos con ALH deben ser una herramienta a tener en cuenta en el tratamiento de heridas quirúrgicas en traumatología por su resistencia y aislamiento, la escasa manipulación de la herida, su seguridad y la satisfacción que genera al paciente.

Figuras y tablas

Figuras y tablas

Referencias

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